Liepaja, Letonia: observación de buenas prácticas

Del 28 de noviembre al 5 de diciembre visitamos el Liepajas 7 vidusskola. Como se aprecia en la fotografía, el frío intenso y la nieve, -6º, nos recibieron en Liepaja. Esta desagradable sensación térmica se vio contrarrestada con el calor y el afecto que nos recibieron en la escuela. Nos recibió la directora y varios profesores involucrados en el proyecto. Enseguida entramos en varias clases durante la mañana y a continuación destacaremos aquellos aspectos que más nos llamaron la atención:

Una de las razones por las que escogimos este instituto en nuestro proyecto fue porque, como el nuestro, es una escuela bilingüe, ruso-letona en su caso. El uso de ambas lenguas era indistinto, a veces las explicaciones se daban en ruso y el material (fotocopias, proyecciones) en letón o viceversa, los alumnos podían intervenir en el idioma que querían y los profesores les contestaban también en cualquiera de ellos con toda naturalidad. En cuanto al uso del inglés, éste es utilizado únicamente como lengua vehicular en la propia asignatura de Lengua Inglesa.

Otro de los aspectos que nos interesaba en esta observación era el uso de las nuevas tecnologías. De la misma manera que en nuestro centro, disponían de pizarras digitales y ordenadores para el uso del profesor en todas las clases, y varias aulas con PCs para su utilización por parte de los alumnos. Nada de dispositivos individuales en las aulas, aparte de las pertenecientes al profesorado. Sí que utilizaban correos electrónicos y plataformas para resolución de trabajos o envío de información.

Referente también al uso de estas nuevas tecnologías, pudimos comprobar cómo intentan introducirlas también para facilitar el contacto entre los profesionales del centro y con las familias de los alumnos (envío de información a través de correo electrónico). Los resultados son tan dispares como los que obtenemos nosotros en Getxo.

Junto a las nuevas tecnologías, pudimos observar todo tipo de metodología tradicional o innovadora a la que recurrir: clases magistrales, prácticas de aprendizaje cooperativo, memorización por repetición, …, nada que difiera de todo aquello que empleamos tradicionalmente en nuestras clases.

Los grupos eran habitualmente de 25/30 alumnos. Estos alumnos no disponían de una clase propia sino que se movían de aula en aula según fuera la asignatura. El centro les provee los libros de texto y ellos compran su propio material.

Todo ello lo pudimos comprobar en diferentes asignaturas. Nos proporcionaron un programa muy variado, con asistencia no únicamente a clases (de distintas materias) sino también a diferentes actividades y eventos organizados en el centro: reunión de coordinación de profesores, claustro, reunión con la Asociación de Familias, asistencia al Parlamento escolar, … De todo ello, comentaremos lo más reseñable.

Respecto a las clases a las que asistimos (Inglés en diferentes niveles, Matemáticas, Geografía, Física), nos gustaría reseñar dos: la enseñanza de las TIC y una clase integrada de Idioma letón y música.

En cuanto a la primera, indicar el uso de la robótica. Los alumnos tenían la oportunidad de manejar y dirigir cuatro pequeños robots, propiedad del instituto. Al principio parecía una clase típica de informática, cada alumno manejaba un sólo ordenador y tenían que utilizar un programa informático determinado para crear una serie de dibujos estilo mandalas. Pero una vez terminados éstos, organizados en pequeños grupos, este producto previamente preparado, era utilizado para los movimientos del robot. La formación de la profesora era totalmente autodidacta y nos indicó que las inversiones que se habían realizado en todos los dispositivos habían sido muy altas, gracias a las ayudas gubernamentales.

En cuanto a clases integradas, tenían varias asignaturas en las que solían interactuar. No se impartían todas las semanas, pero sí que se solían practicas con regularidad. En este caso era una clase de Letón y Música. Tenemos que reseñar cómo la alfabetización en el idioma letón es algo fundamental para el gobierno de aquel país. Aunque nos parezca extraño, gran parte de la población no lo domina, y aún menos su escritura, de ahí esta preocupación. En este caso, al mismo tiempo que los alumnos conocían particularidades de la música popular, también practicaban su propio idioma (tenemos que insistir en que era una escuela mayoritariamente rusa) y aspectos históricos (relaciones entre los himnos, banderas, concepto de país, …).

En cuanto al aspecto académico, nos gustó como el conocimiento de los dos idiomas, letón y ruso, se mezclaba continuamente. Los alumnos y profesores utilizaban indistintamente ambas lenguas vehiculares, de una manera normalizada, y disponiendo de todos los recursos (apuntes, lecturas, libros, audios, vídeos) que las dos les proporcionaban, sin desdeñar ningún elemento.

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